Cómo afrontar un rediseño de tu blog

Cómo afrontar un rediseño de tu blog

¿Te has aburrido del diseño de tu blog? Es comprensible. Hay muchas novedades y avances en lo que se refiere a las funcionalidades web y es importante asegurarse de que tu diseño e interfaz no se queden atrás.

Renovar el diseño es una buena forma de refrescar las cosas y asegurarse de que la misión que has asignado a tu blog se comunica de forma visual. Pero un rediseño también puede resultar angustioso, con tantas plantillas, interfaces y vías como hay disponibles. Aquí analizamos seis puntos clave a tener en cuenta si te planteas cambiar la imagen de tu blog.

  1. Define tus razones
    Lo más importante es tener claro por qué quieres acometer un rediseño. Puede que empieces queriendo cambiar solo un par de cosas o mudarte a otra plataforma, pero resulta muy útil reflexionar a fondo sobre tus razones para cambiar. ¿Quieres llevar tu blog hacia otra dirección? ¿O solo hacer las cosas más coherentes? Aquí tienes algunas preguntas que te ayudarán a darle una vuelta a esta cuestión:
  • ¿Cuál es el objetivo de tu blog?
  • ¿Qué quieres comunicar?
  • Describe tu blog en tres palabras.
  • ¿Cómo ves tu blog en comparación con tus competidores?
  • ¿Cuáles son tus objetivos para los próximos 12 meses?
  1. Investiga
    Esta es, probablemente, la parte más emocionante del proceso. Guarda cualquier cosa que te parezca inspiradora, ya sean colores, tipos de letra, panfletos de exhibiciones o etiquetas vintage. Nunca sabes cuando resultarán útiles y no tengas miedo de buscar lejos de los blogs. Toma nota de cualquier sitio web que te llame la atención y de las funcionalidades que te navegar fácilmente por ellos. Una buena idea es guardarlo todo en un tablón secreto de Pinterest, ya que es flexible y te permite consultar fácilmente cualquier tema de diseño recurrente.
  2. Prioriza
    El coste de un rediseño pude variar en función del resultado final que busques. ¿Te importa más conseguir una nueva identidad de marca o una mejor navegación? Si te sientes tentado a hacerlo todo tú mismo, consultar el libro ‘How To Style Your Brand’ puede ser un buen comienzo. En este post, en cambio, te explicaré cómo hacerlo trabajando con un diseñador gráfico y un desarrollador web externos. Encargárselo a otros te aporta cierta distancia con el proceso de renovación y además te permite centrarte en lo tuyo, en lo que se te da bien.
  3. Fija un presupuesto
    Las tarifas varían según la experiencia, así que calcula que puedes gastar desde unos 350 euros por un diseñador novel hasta miles de euros por un gran estudio. En cuanto al desarrollo web, puedes comprar una plantilla barata (Pipdig, Kotryna Bass y Pinkpot tienen opciones por menos de 55 euros) o bien invertir en un diseño completamente personalizado, del que tendrás los derechos. Trabaja con el presupuesto con el que te sientas más cómodo y reserva un poco para los imprevistos, por si surgiera cualquier otra necesidad. Si cuentas con fondos limitados, echa un vistazo a Artsthread o estate pendiente de Behance para encontrar la próxima gran novedad. Pide una valoración por elementos para ver si puedes eliminar alguno de ellos.
  4. Gestiona las expectativas
    En este punto, es básico establecer un calendario con cualquier proveedor que contrates para saber cuándo te entregarán cada cosa. Puede que un diseñador gráfico se limite a crear una identidad de marca o que le de un lavado de cara completo a todo tu sitio web. Sigue de cerca su trabajo y sé honesto con tus opiniones. No te interesa guardarte tus dudas y acabar pagando por un diseño que no te convenza. Anota cuántas revisiones se incluyen y cuándo podrías tener que aportar cierta información, como los datos del alojamiento. Es importante que respondas con tus comentarios y opiniones puntualmente, pero también acepta que las cosas puedan tardar más tiempo del esperado. Hay mucha planificación que debes hacer y cosas que pueden surgir más adelante en el proceso.
  5. El toque final
    ¿Piensas lanzarlo este verano? Pues prepárate para algún retraso. Necesitarás tiempo para probar el nuevo diseño en todos los formatos y acostumbrarte a cómo funciona todo. Asegúrate de preguntar a tu desarrollador cómo se actualizan ciertos elementos (como los widgets de barra lateral) y haz que ajusten cualquier cosa antes de que termine su contrato. Por lo general, cualquier cosa que les pidas después supondrá un coste adicional. Una vez que tu blog esté listo, ponte a gritarlo por todas partes. Prepara un plan de redes para atraer gente a tu sitio y un post para explicar qué quiere decir tu nueva imagen. Es importante agitar un poco el tema y crear expectación entre la gente.
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